Hamad I Mohammed/REUTERS
Cientos de manifestantes antigubernamentales habían participado en el plantón antes de ser dispersados por la policía antimotines con gas lacrimógeno y granadas para aturdir, sostienen los miembros.
Varias personas fueron lesionadas debido a la fuerza excesiva, y se informa que un manifestante fue muerto cuando fue alcanzado por un vehículo de la policía, informa el BCHR. El ministro del Interior de Bahrein negó que la policía fuera responsable de la muerte, que ha suscitado una serie de protestas que han sido reprimidas violentamente por la policía.
Las recientes protestas, grandes o pequeñas, han recibido básicamente el mismo tratamiento. Las fuerzas de seguridad siguen disparando cantidades excesivas de gas lacrimógeno en zonas residenciales, acusa el BCHR (ver http://yfrog.com/od8xblij y http://yfrog.com/mgpzaphj ). La casa del Presidente del BCHR Nabeel Rajab fue rociada con gas lacrimógeno mientras sus hijos estaban adentro. Él siquiera estaba en el país.
Según el "Financial Times", al-Wefaq, el principal partido de oposición chií, dice que hay pruebas que demuestran que la bebé de cinco días murió en su casa el 11 de diciembre a consecuencia de la inhalación de gas lacrimógeno que disparó la policía antimotines. El Gobierno negó las acusaciones y dijo que el ministerio de salud había confirmado que la causa de la muerte había sido meningitis bacteriana.
Los atropellos ocurrieron apenas un mes después de que la Comisión de Investigación Independiente de Bahrein (BICI) publicó un informe condenatorio que afirmaba que se había usado "fuerza excesiva" cuando el Gobierno aplastó las protestas de febrero y marzo. El informe dice que los detenidos habían sido vendados, azotados, pateados, se les había aplicado descargas eléctricas y amenazado con violación para obtener confesiones. La BICI además criticó el uso "desproporcionado" de gas lacrimógeno, parte del cual se produjo en EE. UU.
El régimen expresó su "desaliento" por los hallazgos e insiste en que las reformas avanzarán. Hasta el momento, creó una comisión nacional para poner en práctica las recomendaciones, que incluyen llamar a cuenta a los funcionarios y hacer que las sentencias militares se sometan a una revisión por un tribunal civil, informa Índice. El Gobierno también contrató a policías extranjeros para supervisar los cambios de seguridad, aunque uno de ellos es el ex jefe de policía de Miami John Timoney, "bien conocido por su capacidad para aplastar protestas", informó Sara Yasin de Índice.
Pero EE. UU. y la ONU están mandando emisarios a Bahrein para monitorear la puesta en práctica de las recomendaciones de la BICI.
"Esas metas son más a largo plazo y no enfrentan la situación actual", sostuvo Yasin. "Si el Gobierno espera moverse hacia adelante y ganarse la confianza de aquellos que no creen que la comisión fue nada más que un ejercicio para reparar la reputación internacional de Bahrein, entonces es importante permitir a los manifestantes que se manifiesten, y cambiar la ofensiva contra manifestantes en el terreno".
