(IPYS/IFEX) – Periodistas han sido maltratados recientemente por maestros en dos regiones distintos del país. Un periodista recibió amenazas de muerte. El 12 y 13 de julio de 2007, varios periodistas de la ciudad de Huanta fueron obligados por un grupo de maestros a firmar un acta donde se comprometían a entregarle fotografías y grabaciones […]
(IPYS/IFEX) – Periodistas han sido maltratados recientemente por maestros en dos regiones distintos del país. Un periodista recibió amenazas de muerte.
El 12 y 13 de julio de 2007, varios periodistas de la ciudad de Huanta fueron obligados por un grupo de maestros a firmar un acta donde se comprometían a entregarle fotografías y grabaciones de audio y vídeo de las protestas que realizaron los docentes en la región Ayacucho, al sur del país.
Los periodistas fueron Renato Sapaico, de radio Huanta 2000; Carlos Buendía, del diario «Correo»; Alejandro Coronado, corresponsal de América TV, Máximo Palomino, del Canal 11; Saúl Montero, de la emisora de radio Amauta; y Wilder Cisneros, colaborador de Radio Programas del Perú. A Cisneros intentaron quitarle el celular mientras entrevistaba al gobernador Vladimir Montero, retenido por los maestros durante varias horas. La agresión de los manifestantes obligó a Cisneros a terminar su reporte escondido en una vivienda cercana.
En otro incidente, la mañana del 19 de julio, Miguel Satalaya, camarógrafo del canal de televisión Uranio 15, fue golpeado por un grupo de maestros huelguistas que intentaba boicotear el reinicio de clases en la escuela Sagrada Familia. El hecho sucedió en la ciudad de Tingo María, región Huánuco, al centro este del país.
El periodista narró al IPYS que grababa a los manifestantes pintando mensajes de protesta en la puerta de la escuela cuando un grupo de ellos lo acorraló y, exigiéndole que dejara de grabar, le intentaron arrebatar la cámara. Luego, lo tiraron al suelo y lo golpearon.
Satalaya fue auxiliado por sus colegas. Por la tarde, el camarógrafo recibió dos llamadas a su celular donde un desconocido lo amenazó de muerte.