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INDIGNACIÓN INTERNACIONAL POR MUERTE DE PERIODISTA

Los miembros de IFEX expresaron su indignación por la muerte de una periodista y activista de derechos humanos en una prisión de Turkmenistán y pidieron una investigación independiente de las circunstancias que causaron la tragedia. Las autoridades turcomanas revelaron el 14 de septiembre de 2006 que Ogulsapar Muradova, una reportera de Radio Europa Libre/Radio Liberty y un activista relacionado con la Fundación Helsinki de Turkmenistán, murió mientras estaba en custodia.

Las circunstancias sospechosas que rodean la muerte de Muradova suscitaron llamados de inquietud de Human Rights Watch, el International Press Institute (Instituto Internacional de Prensa, IPI), la Asociación Mundial de Periódicos, Reporteros sin Fronteras, el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ) y la Federación Internacional de Periodistas.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU también instó a la autoridades turcomanas a realizar una "investigación meticulosa, expedita e independiente de la causa de la muerte de la Sra. Muradova, incluyendo un examen médico independiente del cuerpo, y a revelar los hallazgos".

Según Human Rights Watch, el hijo de Muradova fue citado por las autoridades para recoger el cuerpo de su madre. Observó que su madre tenía una herida en la cabeza. Las autoridades rechazaron la petición de la familia de una autopsia y no revelaron la fecha de la muerte.

El CPJ dice que fuerzas de seguridad rodearon la casa de Muradova e impidieron que la gente viera el cuerpo o se comunicara con los parientes de Muradova, cuyos teléfonos fueron cortados. También hay informes de que las autoridades intensificaron la vigilancia y la intimidación de la familia de Muradova.

Muradova, de 58 años, había estado incomunicada desde el 18 de junio. Se le negó el acceso a un abogado y fue condenada por posesión de armas ilegales y sentenciada a seis años de cárcel el 25 de agosto después de un juicio a puerta cerrada que duró unos minutos, informó Human Rights Watch.

Otros dos activistas de derechos humanos afiliados a la Fundación Helskini de Turkmenistán, Amandurdy Amanklychev y Sapardurdy Khajiev, también fueron condenados junto con Muradova por poseer armas ilegales. A cada uno se impuso una sentencia de cárcel de siete años. Tras la muerte de Muradova, aumentaron los temores de que esas dos personas pudieran estar en riesgo de tortura y maltrato.

Turkmenistán es uno de los países más represivos y cerrados del mundo, dicen Human Rights Watch y Freedom House (Casa de la Libertad). El Gobierno no tolera el disenso, no permite libertades de medios ni políticas y ha empujado al exilio o encarcelado a opositores políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas independientes.

El Gobierno controla todas las difusiones de radio y televisión y los medios impresos. Los informes de puntos de vista políticos disidentes, incluyendo las formas suaves de crítica al presidente Saparmurat Niazov, están prohibidas. Las suscripciones a periódicos y revistas del extranjero están prohibidas y los periodistas extranjeros tienen pocas oportunidades de visitar Turkmenistán.

Visite estos vínculos:
- RSF: http://www.rsf.org/article.php3?id_article=18975
- Human Rights Watch: http://www.hrw.org/english/docs/2006/09/15/turkme14201.htm
- CPJ: http://www.cpj.org/news/2006/europe/turkmen14sept06na.html
- WAN: http://www.wan-press.org/article11911.html
- Freedom House (Casa de la Libertad): http://www.freedomhouse.org/uploads/WoW/2006/Turkmenistan2006.pdf
- IPI: http://www.freemedia.at/
- RFE/RL: http://www.rferl.org/

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